Una vez que hemos nacido, ya es demasiado tarde.
No hay redención, no hay retorno. El mal está hecho.
La existencia no se pide, no se elige. Se impone.
El suicidio no es un problema filosófico.
El verdadero problema es haber nacido.
Porque ni siquiera la muerte corrige la ofensa de existir.
El hecho de no haberme suicidado no prueba esperanza alguna,
solo demuestra que el suicidio tampoco resuelve nada.
Persisto por inercia, por lucidez, por la ironía brutal de saber
que no hay salida que borre el principio.
Vivir es cargar con la imposibilidad de dejar de haber sido.
Comentarios
Publicar un comentario